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Falta de personal

  • Publicado el 19 de Octubre de 2026

La falta de personal cualificado se está convirtiendo en uno de los grandes desafíos estructurales de la industria gráfica. Encontrar operarios de impresión, especialistas en preimpresión, técnicos de mantenimiento o profesionales de acabados resulta cada vez más complicado para numerosas empresas. El problema no es exclusivamente la falta de candidatos, sino también el desajuste entre las competencias tradicionales y las necesidades de una industria cada vez más digitalizada y automatizada. Ante esta situación, las imprentas deben asumir que la solución ya no consiste únicamente en contratar trabajadores, sino en transformar su organización y sus procesos productivos.

La importancia de esta cuestión quedó reflejada en el FESPA Print Census 2026, desarrollado en colaboración con Keypoint Intelligence, que ha incluido las carencias de mano de obra y competencias profesionales (Workforce and Skills Gaps) entre sus tres grandes áreas de investigación. Esta decisión confirma que el talento se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad del sector. Además, el Print Census 2025, realizado entre 774 empresas y profesionales de 89 países, reveló que casi la mitad de los proveedores de servicios de impresión encuestados no utilizaba herramientas de automatización, pese a las crecientes presiones sobre los costes laborales.

Ante esta realidad, muchas imprentas continúan intentando resolver sus necesidades de personal mediante los procedimientos tradicionales de contratación. Sin embargo, cuando determinados perfiles escasean, esta solución resulta insuficiente. La verdadera transformación consiste en rediseñar la imprenta para que funcione de manera más eficiente, con procesos simplificados, conocimientos compartidos y una menor dependencia de determinadas personas. No se trata de sustituir trabajadores por máquinas, sino de conseguir que los profesionales dediquen más tiempo a actividades de valor añadido y menos a operaciones repetitivas.

La automatización adquiere así una dimensión que va más allá del incremento de la productividad. Integrar sistemas MIS/ERP, soluciones web-to-print, flujos de preimpresión automatizados, controles de calidad digitales y equipos de acabado conectados permite reducir intervenciones manuales, minimizar errores y simplificar funciones. Una imprenta que automatiza la recepción de pedidos, la preparación de archivos, la planificación o el seguimiento de la producción puede concentrar sus recursos humanos en operaciones de mayor complejidad y reducir su vulnerabilidad ante la ausencia de trabajadores experimentados.

Sin embargo, automatizar no consiste únicamente en adquirir maquinaria avanzada. En numerosas imprentas existen procedimientos que dependen del conocimiento acumulado por determinados empleados durante años. Ajustes de máquinas, parámetros de color, soluciones a incidencias o particularidades de los materiales forman parte de una experiencia difícilmente reemplazable. Cuando estos trabajadores se jubilan, parte de ese conocimiento desaparece. Por ello, resulta fundamental convertir la experiencia de los profesionales veteranos en procedimientos documentados, instrucciones digitales y sistemas de trabajo accesibles para toda la organización. Las herramientas digitales y la inteligencia artificial pueden facilitar esta transferencia de conocimientos y acelerar el aprendizaje de nuevos empleados.

La formación interna constituye otro pilar fundamental. Las imprentas no pueden depender exclusivamente de que el mercado laboral les proporcione trabajadores con todas las competencias necesarias. Deben desarrollar programas de aprendizaje que permitan formar a nuevos empleados y actualizar los conocimientos de sus equipos. La evolución tecnológica exige profesionales capaces de comprender los procesos gráficos, pero también de manejar software, interpretar datos y trabajar con equipos conectados. La polivalencia, la capacidad de adaptación y la formación continua serán cada vez más importantes.

Atraer jóvenes representa igualmente una prioridad. La industria gráfica arrastra una imagen que no siempre refleja su realidad tecnológica. Muchos estudiantes desconocen que una imprenta moderna puede incorporar inteligencia artificial, robótica, automatización y sistemas avanzados de gestión. La colaboración con centros de Formación Profesional, universidades y escuelas técnicas, junto con prácticas remuneradas y planes de carrera, puede facilitar el relevo generacional. Sin embargo, atraer talento también exige ofrecer condiciones laborales competitivas, oportunidades de promoción y entornos de trabajo atractivos.

Esta transformación plantea asimismo nuevas exigencias a los fabricantes y proveedores de tecnología gráfica. Las imprentas necesitarán equipos más fáciles de utilizar, interfaces intuitivas, mantenimiento remoto y soluciones que reduzcan la complejidad operativa. El valor de una máquina ya no debería medirse únicamente por su velocidad, calidad o coste por impresión, sino también por su facilidad de manejo y su capacidad para simplificar el trabajo y reducir las necesidades de intervención manual.

La escasez de profesionales obliga, en definitiva, a replantear el modelo tradicional de la imprenta. Las empresas que respondan únicamente aumentando sus esfuerzos de contratación seguirán expuestas a un problema estructural. Por el contrario, aquellas que combinen automatización, formación, transferencia de conocimientos y atracción de talento estarán mejor preparadas para afrontar el futuro. La imprenta competitiva no será necesariamente la que tenga más trabajadores o máquinas, sino la que consiga aprovechar mejor el talento de sus profesionales y organizar la producción de forma más inteligente. El reto ya no consiste solamente en encontrar profesionales, sino en construir imprentas en las que resulte más fácil aprender, trabajar y producir.

Rosa Arza

Editora Tecnobebidas
rosa.arza@tecnobebidas.com

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